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Aplicación
El componente más importante del tomillo es la esencia, que varía mucho por
la proporción en que la produce la planta, según su propia naturaleza, el
país en que se críe, la altitud, la época de recolección, etc. El máximo que
puede dar en estado seco es un 3%. La esencia se compone fundamentalmente de
timol. Además de la esencia, esta aromática planta contiene flavonoides y
determinados ácidos fenólicos como el cafeico o el rosmarínico.
La esencia confiere a la planta propiedades tonificantes, estimulantes del
apetito, espasmolíticas, antisépticas, expectorantes y antifúngicas. Los
ácidos fenólicos refuerzan la acción antiséptica. El tomillo se ha empleado
contra la tos ferina, las inflamaciones crónicas de los bronquios, el asma,
el dolor de estómago, los trastornos digestivos y la diarrea. Se ha llegado
a utilizar incluso como repelente de mosquitos.
Como siempre que aparece una esencia, conviene recordar que puede dar lugar
a reacciones alérgicas, sobre todo en niños, y en dosis excesivas puede
llegar a provocar convulsiones. En general, no se recomienda el uso de esta
esencia durante períodos prolongados de tiempo.
El tomillo es un pequeño arbusto que forma una mata muy tupida, de un palmo
de altura o poco más, poblado densamente de pequeñas hojas de forma entre
aovada y lanceolada; en estas hojitas aparecen unos diminutos hoyuelos,
rellenos de una gotita de esencia.
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