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Descripción: Es una planta vivaz, originaria del
oeste de China y el Tibet oriental. Su tallo es subterráneo, o sea que es un
rizoma del que, después de los meses invernales, brota una roseta de hojas
grandes, palmeadas, onduladas, de bordes enteros y dentados o lobulados, con
un largo pecíolo rojizo en la parte inferior. De esta roseta nacen los
tallos de flor que pueden medir casi dos metros, sobre los que en verano
nacen unos racimos de flores diminutas de color amarillo blancuzco que
carecen de corola. El fruto es seco y contiene una sola semilla triangular,
membranosa y negroide. El ruibarbo crece en los setos, junto a arroyos y
ríos y en regiones de abundantes lluvias. La recolección de los rizomas se
ejecuta en la estación templada que precede al invierno. La multiplicación
se logra mediante trozos de rizoma o semillas.
Partes útiles: Rizoma, hojas, inflorescencias.
Componentes activos: Antraquinonas purgantes,
varios heterósidos, materastánicas, glucósidos y otras sustancias.
Propiedades: Tónicas, estomacales, purgantes,
aperitivas, colagogas, vermífugas, laxantes.
Usos: Infusiones, cataplasmas, culinarios.
Observaciones: El ruibarbo está contraindicado
en el embarazo, en caso de hemorroides y de cálculos renales. Tampoco hay
que tratar con preparados de ruibarbo a los enfermos de cistitis o gota,
pues su elevado contenido de oxalato cálcico empeoraría su condición. Sen
embargo, el ruibarbo sirve para preparar una exquisita mermelada de alto
valor nutritivo. Por su parte, el rizoma troceado se vende en todas las
herboristerías.
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