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Aplicaciones
La planta de Aloe se utiliza en el tratamiento de muchos problemas y, en
especial, aunque no exclusivamente, todos los que se relacionan con la piel.
El Aloe normaliza el pH, reduce la acidez de estómago y favorece el
equilibrio de las bacterias gastrointestinales.
El Aloe acelera la formación de las células fibroblásticas responsables de
la formación del colágeno, así se atenúan las arrugas existentes y se reduce
la aparición de otras nuevas.
El Aloe evita la formación de las sustancias responsables de los procesos
reumáticos y artríticos. El ácido acetilsalicílico que se halla en el Aloe
contribuye a reducir la inflamación y el dolor.
El Aloe tiene un efecto broncodilatador y es inmunomodulante y
antiinflamatorio por lo que reduce los síntomas del asma.
El Aloe ejerce una acción bactericida y fungicida que elimina la seborrea y
arrastra las células muertas del cuero cabelludo.
Permite una cicatrización más rápida (hasta un 50%).
Gracias a su alto contenido en calcio, potasio y celulosa ayuda a la
coagulación y cicatrización.
Consumido habitualmente en forma de bebida puede reducir los niveles de
colesterol.
Por su acción bactericida permite una limpieza profunda de los dientes.
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